■ El pulido del alma a través de las pruebas
«No toca a la alma dolor alguno sin que vuelva a moldearla…
Enmudece, sí, pero irradia desde su interior como un faro en la densidad de la noche.»
— Jalāl al-Dīn Rūmī
Nota: Como enseñaba el propio Mawlānā en el Mathnawī, la herida es precisamente el lugar por donde la Luz (Nūr) entra en el ser. El silencio al que se refiere este verso no es un vacío estéril ni el mutismo de la desesperación, sino la quietud contemplativa (sakīnah) de quien ha dejado de discutir con el Destino Divino (Qaḍāʾ wa Qadar) para convertirse en pura recepción.
■ Enseñanzas del Corazón.