Las Causas Ocultas que Impiden el Desvelamiento Espiritual y el Progreso en la Cercanía a Allāh, el Altísimo


■ Las Causas Ocultas que Impiden el Desvelamiento Espiritual y el Progreso en la Cercanía a Allāh, el Altísimo

El camino hacia Allāh, el Altísimo, no se mide únicamente por la abundancia de las obras externas, sino por el grado en que el corazón ha sido purificado de sus defectos más sutiles.

Muchos creyentes son diligentes en la oración, el ayuno, el recuerdo de Allāh (dhikr) y los actos voluntarios de adoración; sin embargo, descubren que permanecen privados de los frutos más profundos del camino espiritual.

Sus actos son aceptados como actos de adoración, pero el corazón permanece velado de las estaciones más elevadas de intimidad, certeza y contemplación espiritual (mushāhadah).

Los eruditos del taṣawwuf explican que el mayor obstáculo para el progreso espiritual rara vez se encuentra únicamente en la desobediencia exterior.

Más bien, reside en las enfermedades ocultas del alma (al-nafs): aquellas inclinaciones sutiles que con frecuencia escapan incluso a la propia conciencia de la persona.

Estos defectos ocultos impiden al buscador avanzar por las estaciones de la cercanía (maqāmāt al-qurb), dificultan la recepción de las aperturas divinas (fatḥ) y obstaculizan que el corazón se beneficie plenamente de la herencia espiritual transmitida por los rectos Awliyāʾ y los herederos del Mensajero de Allāh ﷺ.

■ La Enfermedad Oculta del Alma

Los maestros de la espiritualidad islámica enseñaron que el obstáculo más peligroso es aquello que denominaron al-'illah al-khafiyyah, la enfermedad oculta.

Se encuentra escondida bajo una apariencia de rectitud exterior y, con frecuencia, sobrevive a pesar de una abundante adoración.

▪︎ Sus manifestaciones incluyen:

- El apego a las miradas ilícitas o vanas y a los deseos sensuales.
- La preocupación excesiva por la comida, la comodidad y los placeres mundanos.
- El amor por hablar en exceso, por el reconocimiento y por la notoriedad social.
- La admiración de uno mismo ('ujb), la ostentación (riyāʾ) y el deleite en las alabanzas de los demás.
- El orgullo oculto bajo las obras de devoción.

Estas enfermedades aprisionan gradualmente el corazón, impidiéndole alcanzar la sinceridad (ikhlāṣ) y la confianza absoluta en Allāh, el Altísimo.

La purificación del corazón constituye el fundamento indispensable de toda estación espiritual, pues la adoración exterior no puede dar sus frutos más completos mientras las enfermedades interiores permanezcan sin tratamiento.

■ La Santidad de la Presencia Divina

La Presencia Divina se caracteriza por una pureza absoluta.

Por ello, es apropiado que el siervo se esfuerce por acercarse a ella con un corazón purificado de toda impureza espiritual.

▪︎ Shaykh Abū al-Ḥasan al-Shādhilī (que Allāh santifique su secreto) dijo:

««El Santísimo ha decretado que ninguna alma entre en Su Presencia mientras permanezca contaminada por enfermedades espirituales, pues Su Presencia es la pureza misma.»»

Esta afirmación no significa que la perfección sea un requisito previo para acercarse a Allāh, el Altísimo.

Más bien, subraya que la purificación sincera constituye, en sí misma, el camino hacia la cercanía.

■ Dos Categorías de Buscadores

Los eruditos distinguen dos grandes categorías entre quienes recorren el camino espiritual.

▪︎ La Primera

La primera corresponde a quien reconoce la existencia de enfermedades espirituales, pero descuida su tratamiento.

Tal persona puede aumentar sus actos externos de adoración mientras permanece interiormente apegada al ego (nafs).

Como consecuencia, el corazón continúa velado a pesar de su diligencia religiosa.

Estas personas pueden recitar abundantes letanías, realizar largas oraciones y dedicarse constantemente a prácticas devocionales; sin embargo, los cerrojos interiores del corazón permanecen cerrados porque las enfermedades fundamentales continúan siendo alimentadas.

▪︎ En cierta ocasión, un discípulo preguntó a su Shaykh:

««Rezo, ayuno y recito mis letanías todas las noches, pero no experimento ninguna apertura espiritual. ¿Qué me lo impide?»»

▪︎ El Shaykh respondió:

««Posees una enfermedad oculta. Trátala.»»

Cuando el discípulo respondió que desconocía cuál era esa enfermedad, el Shaykh le recordó la Palabra Divina:

««Más bien, el hombre es testigo contra sí mismo, aunque presente sus excusas.»
(Corán 75:14–15)»

El Noble Corán enseña que el examen sincero de uno mismo (muḥāsabah) constituye un elemento indispensable del progreso espiritual.

▪︎ La Segunda

La segunda categoría está formada por quienes reconocen sus debilidades y se esfuerzan continuamente por purificarlas.

Su lucha (mujāhadah) dura toda la vida.

A veces vencen al ego inferior y, otras veces, caen en deficiencias, sólo para regresar inmediatamente mediante el arrepentimiento, la humildad y una renovada determinación.

▪︎ El Imām ʿAbdullāh ibn ʿAlawī al-Ḥaddād (que Allāh santifique su secreto) dijo:

««El buscador sincero lucha contra su ego inferior hasta que Allāh le abre una puerta de misericordia que está más allá de todo esfuerzo.»»

Su preocupación no es la admiración de la creación, ni las experiencias espirituales extraordinarias, ni el reconocimiento público.

Su única aspiración es obtener la complacencia de Allāh, el Altísimo, y adherirse fielmente a la Sunnah de Su Mensajero ﷺ.

▪︎ Allāh, el Altísimo, promete a quienes se esfuerzan de este modo:

««Y a quienes se esfuerzan por Nuestra causa, ciertamente los guiaremos por Nuestros caminos. En verdad, Allāh está con quienes hacen el bien.»
(Corán 29:69)»

■ La Purificación Antes del Desvelamiento

Los auténticos maestros sufíes insistieron constantemente en que los desvelamientos espirituales (kashf) no constituyen ni el objetivo ni la medida del éxito espiritual.

Más bien, el verdadero milagro es la purificación del corazón, la sinceridad de la intención y la obediencia constante a Allāh, el Altísimo.

▪︎ Shaykh ʿAbd al-Qādir al-Jīlānī (que Allāh santifique su secreto) dijo:

««Purificad vuestros corazones y contemplaréis maravillas procedentes de vuestro Señor.»»

Estas «maravillas» consisten, ante todo, en la transformación del carácter, el aumento de la certeza (yaqīn), de la sinceridad (ikhlāṣ), de la humildad y del conocimiento íntimo de Allāh, el Altísimo.

Las experiencias extraordinarias, cuando son concedidas, permanecen como dones y no como metas.

■ Conclusión Espiritual

Toda apertura espiritual auténtica es un don concedido únicamente por Allāh, el Altísimo.

Ninguna cantidad de esfuerzo personal puede obligar a la gracia divina, aunque el esfuerzo sincero ha sido ordenado a todo buscador.

La responsabilidad del viajero consiste en una purificación continua, un arrepentimiento sincero, una vigilancia constante sobre el ego y una adhesión firme al Noble Corán y a la Sunnah.

El guía espiritual recto (Shaykh al-Tarbiyah), como heredero del legado profético, constituye un medio mediante el cual Allāh, el Altísimo, educa los corazones conforme a Su sabiduría.

Sin embargo, la guía pertenece exclusivamente a Allāh, Quien abre los corazones cuando Él quiere, de la manera que Él quiere y para quien Él quiere.

Así pues, la mayor conquista no consiste en adquirir experiencias extraordinarias, sino en liberar el corazón de la tiranía del ego, hasta que comparezca ante Allāh, el Altísimo, con sinceridad, humildad y completa servidumbre.

Y Allāh, el Altísimo, es Quien mejor sabe.

■ Enseñanzas del Corazón.