■ La Presencia de la Ipseidad Divina (Ḥaḍrat al-Huwiyyah): La realidad de la Unicidad Absoluta
Entre los conceptos más profundos de la metafísica islámica se encuentra lo que muchos maestros sufíes han denominado Ḥaḍrat al-Huwiyyah (la Presencia de la Ipseidad Divina), también referida como Ḥaḍrat al-Dhāt (la Presencia de la Esencia Divina). Esta designación no se refiere a un lugar, a un reino espacial ni a una estación alcanzable por la creación. Más bien, es una expresión simbólica empleada por los gnósticos (al-ʿārifūn) para indicar la absoluta cognoscibilidad inalcanzable e incomparabilidad de la Esencia Divina (al-Dhāt), la cual trasciende para siempre los límites del entendimiento creado.
▪︎ Allah Todopoderoso dice:
"Él es el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto."
(Corán 57:3)
Este verso abarca tanto la Manifestación Divina a través de Sus Signos como Su absoluta ocultación más allá de toda comprensión. Así, mientras que Allah Todopoderoso Se da a conocer a través de Sus Nombres (al-Asmāʾ), Atributos (al-Ṣifāt) y Signos (Āyāt), Su Esencia permanece eternamente más allá de la percepción, la imaginación y el alcance conceptual de todo ser creado.
■ Oculto por la perfección de Su propia Luz
Los maestros sufíes describen la Esencia Divina como velada, no por ausencia, sino por la abrumadora perfección de Su propia Luz. Cada cosa creada manifiesta los efectos de los Nombres Divinos, pero ninguna abarca o contiene la Realidad Divina en sí misma.
Como explica el Sheij al-Akbar Muḥyī al-Dīn Ibn ʿArabī (que Allah Todopoderoso santifique su secreto), los Nombres Divinos son los lugares de manifestación (maẓāhir) a través de los cuales las realidades de la creación se hacen conocidas, mientras que la Esencia permanece para siempre más allá de toda delimitación (taqyīd), cualificación o comparación.
La Esencia no es idéntica a la creación ni está separada a la manera de la separación creada; más bien, Allah Todopoderoso es absolutamente diferente de Su creación, al tiempo que permanece más cercano a ella que su propia vida mediante Su Conocimiento, Poder y Presencia Sustentadora.
▪︎ Allah Todopoderoso dice:
"No hay nada absolutamente semejante a Él, y Él es el TodoOidor, el TodoVeedor."
(Corán 42:11)
Este verso establece el equilibrio entre tanzīh (trascendencia absoluta) e ithbāt (afirmación de los Atributos Divinos), un equilibrio que yace en el corazón de la teología islámica ortodoxa y del sufismo auténtico.
■ De los Nombres Divinos a la Esencia Divina
Los seres humanos conocen a Allah Todopoderoso primordialmente a través de Sus Bellos Nombres y Atributos Sublimes. Lo conocemos como al-Raḥmān (el Misericordioso), al-Ḥakīm (el All-Sabio), al-Quddūs (el Santísimo) y al-Nūr (la Luz). Estos Nombres revelan aspectos de Su relación con la creación, sin agotar jamás la realidad infinita de Su Esencia.
Por esta razón, los sufíes distinguen entre el conocimiento de Allah a través de Sus automanifestaciones (tajalliyāt) y la Esencia Divina en sí misma, la cual permanece inaccesible para todo intelecto creado.
El Sheij ʿAbd al-Karīm al-Jīlī (que Allah Todopoderoso santifique su secreto) describe la Ipseidad Divina (al-Huwiyyah) como la fuente oculta de la cual cada Nombre Divino deriva su realidad. Sin embargo, ni siquiera estos Nombres abarcan la Esencia, pues la Esencia permanece más allá de toda descripción y de todo modo de comprensión.
■ El grado de Aḥadiyyah
Dentro del lenguaje de la metafísica islámica, muchos autores sufíes distinguen entre Wāḥidiyyah (la Unidad en la cual los Nombres Divinos están manifiestos) y Aḥadiyyah (la Unicidad Absoluta), en la cual no se consideran distinciones relacionales. Esta distinción no pretende dividir la Realidad Divina, sino expresar diferentes perspectivas con respecto a la automanifestación divina.
En el grado designado como Aḥadiyyah, toda multiplicidad está ausente de consideración. La Esencia Divina es contemplada únicamente en relación con Sí Misma, sin referencia a la creación, a la manifestación ni a los atributos relacionales.
▪︎ Por esta razón, algunas autoridades sufíes posteriores expresaron esta realidad afirmando:
"En la Estación de Aḥadiyyah no hay ni Profeta, ni Ángel, ni Santo. Solo existe Allah Todopoderoso."
Tales expresiones deben entenderse como descripciones metafísicas de la trascendencia absoluta de la Esencia Divina, y no como descripciones de un lugar o estación física ocupada por seres creados.
■ Silencio ante el Misterio Divino
Los más grandes entre los gnósticos reconocieron que cuanto más se aproxima uno al conocimiento de Allah Todopoderoso, más se percata de los límites del entendimiento creado. Los conceptos intelectuales terminan por ceder el paso a un silencio reverente, a la humildad y al sobrecogimiento espiritual.
El Sheij Ibn ʿAṭāʾ Allāh al-Sakandarī (que Allah Todopoderoso santifique su secreto) alude a esta realidad cuando habla de los efectos abrumadores del desvelamiento divino sobre los corazones de los conocedores, pues la verdadera gnosis no se acompaña de pretensiones de dominio, sino de una profunda humildad ante lo Infinito.
Así, el buscador no está llamado a comprender la Esencia Divina, pues la Esencia está más allá de toda facultad creada. Más bien, está llamado a purificar el corazón mediante la adoración sincera, la remembranza (Dhikr), el arrepentimiento y la adhesión al Corán y a la Sunnah, hasta que el corazón sea iluminado por el conocimiento de Allah Todopoderoso apropiado para la servidumbre humana.
La culminación del viaje espiritual no es, por lo tanto, la comprensión de la Esencia Divina, sino la perfección de la servidumbre (ʿubūdiyyah), en la cual el siervo da testimonio de los signos de Allah Todopoderoso al tiempo que afirma Su trascendencia absoluta.
▪︎ Como declara Allah Todopoderoso:
"Di: Él es Allah, el Uno."
(Corán 112:1)
Esta afirmación de la Unicidad Divina (Tawḥīd) sigue siendo el comienzo, el camino y el fin último de todo viaje auténtico hacia Allah Todopoderoso.
Y solo en Allah Todopoderoso yace el verdadero éxito.
■ Enseñanzas del Corazón.