"Es muy simple ser feliz, pero es muy difícil ser simple."
— Rabindranath Tagore
Vivimos convencidos de que la felicidad se encuentra en aquello que aún no tenemos. Acumulamos experiencias, bienes, reconocimientos y expectativas, mientras el corazón, silenciosamente, anhela algo mucho más sencillo: paz.
La verdadera simplicidad no consiste en poseer menos, sino en necesitar menos. Es la libertad de un corazón que deja de compararse, de competir y de aferrarse a lo pasajero para descubrir la riqueza de lo esencial.
La felicidad no siempre llega cuando obtenemos más; muchas veces aparece cuando el corazón necesita menos.
Quizá el mayor tesoro no sea añadir cosas a la vida, sino quitar aquello que nos aleja de nuestra serenidad. Cuando el corazón se vuelve simple, aprende a reconocer que cada instante, cada respiración y cada encuentro son ya un regalo. Y entonces comprende que la felicidad nunca estuvo lejos; esperaba, en silencio, detrás de la sencillez.
Rumi en el corazón de El Amado