El Amor: El Origen de Toda la Existencia
El Shaykh al-Akbar Muḥyī al-Dīn Ibn ʿArabī (que Allāh santifique su secreto) escribe:
Cuando el amor (maḥabbah) es la más elevada de todas las estaciones espirituales (maqāmāt) y de todos los estados espirituales (aḥwāl) —más aún, su mismo origen y la realidad viva que fluye a través de ellos—, y cuando toda otra estación no es sino una rama y una manifestación de él, entonces se sigue que todas las etapas del camino espiritual retornan finalmente al amor como su fundamento.
Para comprender esta realidad, es necesario reconocer que todo principio universal y toda verdad abarcadora constituyen la fuente, la causa, el fundamento y el espíritu sustentador de la existencia. Dentro del ámbito de la creación, la manifestación más perfecta de esta realidad universal es nuestro señor Muḥammad ﷺ.
Por esta razón, aunque Allāh honró a algunos de Sus profetas con títulos como Khalīl (el Amigo Íntimo), Najī (Aquel con quien Allāh habló directamente) y Ṣafī (el Escogido), distinguió a Su Amado Mensajero ﷺ con la estación única de Ḥabīb, el Amado de Allāh. Porque el amor es el origen de toda perfección, el alma de toda cercanía y el fundamento de todo conocimiento divino.
El Mensajero de Allāh ﷺ dijo:
«Se me ha concedido el don de las palabras concisas y, sin embargo, abarcadoras.»
Un sutil significado espiritual de este don que todo lo abarca es que, desde la Realidad Muḥammadiana (al-Ḥaqīqah al-Muḥammadiyyah), todos los niveles de la existencia —tanto celestiales como terrenales— recibieron su porción de efusión divina de acuerdo con sus respectivas capacidades. Así, Allāh hizo de Su Amado ﷺ la manifestación más perfecta del origen de todas las estaciones espirituales: el Amor, pues el amor es el origen mismo de la existencia, el alma del universo y la fuente de la cual fluye toda gracia divina.
Por ello, el corazón que ha sido bendecido con el amor por Muḥammad ﷺ ha recibido, en realidad, el fundamento de todo el camino espiritual. Pues el conocimiento espiritual (maʿrifah), la sinceridad (ikhlāṣ), la confianza en Allāh (tawakkul), la complacencia (riḍā), el anhelo (shawq), la íntima cercanía (uns), la proximidad (qurb) y la aniquilación en lo Divino (fanāʾ) no son sino frutos de ese amor y diversas manifestaciones de su luz.
— Kitāb al-Ḥujub
السید ارفاد حسین الجعفري