Comienza en la Cima
«Si quieres escalar una montaña, comienza en la cima.» — Un dicho Zen
Esta expresión paradójica del Zen apunta más allá del pensamiento ordinario. Sugiere reconocer primero el destino, en lugar de tratarlo como algo que debe adquirirse en el futuro.
Una intuición semejante puede contemplarse a través del Islam.
En el camino exterior del Islam, la declaración:
«No hay más dios que Allāh» (Lā ilāha illā Allāh)
es el testimonio fundamental de la fe: el comienzo del viaje espiritual.
En el camino interior, enfatizado por muchos maestros sufíes, la misma declaración no es solamente el comienzo; también es el final. Lo que comienza como una afirmación de fe se despliega gradualmente hasta convertirse en una realización directa.
Así, el buscador descubre que el destino nunca estuvo en otra parte. La Realidad Eterna siempre ha estado presente.
Desde esta perspectiva contemplativa:
El comienzo es el final.
El camino es el desvelamiento de lo que siempre ha sido.
El Uno no es alcanzado en el tiempo; son removidos los velos de la separación.
En este sentido, la invitación del Zen a «comenzar en la cima» y la realización sufí de la Unidad Divina apuntan ambas hacia el reconocimiento de la Realidad siempre presente, en lugar de crearla.