■ El relato del monte Qāf — Parte 2/2
Las naciones ocultas más allá de Qāf y las criaturas de las tierras no vistas
Se relata en los escritos de los cosmógrafos que la soberanía de Allah Todopoderoso se extiende más allá de los límites conocidos por la humanidad. Las tierras que los seres humanos habitan son solo una parte de la vasta creación que Allah ha traído a la existencia.
Más allá del monte Qāf, más allá de los mares circundantes y de las barreras, se dice que existen tierras habitadas por naciones cuya existencia está oculta para los hijos de Adán.
Algunos informes describen a estos seres como poseedores de formas distintas a las familiares para la humanidad. Algunos se describen con cuerpos semejantes a los humanos pero con cualidades diferentes, mientras que otros son descritos con formas y características extraordinarias. Su verdadera naturaleza solo es conocida por Allah Todopoderoso.
Entre estas tradiciones se dice que hay comunidades que jamás se han encontrado con los descendientes de Adán y no tienen conocimiento de los asuntos de este mundo. Tienen sus propias tierras, sus propias montañas, sus propios ríos y sus propios modos designados de adoración.
Algunas de estas naciones se describen como pasando toda su existencia en la remembranza (Dhikr) y glorificación de Allah Todopoderoso. No se rebelan contra Él, ni se apartan de Su mandato.
▪︎ Ellos dicen:
“Glorificado seas, oh Señor nuestro. No Te hemos adorado como mereces ser adorado.”
Se dice que entre estos pueblos ocultos hay quienes se levantan y se inclinan en adoración continuamente, cuyos días y noches están llenos de remembranza, y cuyo único propósito es la obediencia a su Creador.
Los cosmógrafos describen estas tierras lejanas como contenedoras de maravillas que van más allá de la imaginación humana:
Montañas cuyos materiales no se parecen a las montañas del mundo conocido. Ríos que fluyen con aguas de diferentes colores y cualidades. Valles que contienen plantas y criaturas desconocidas para la humanidad. Mares cuyas profundidades albergan criaturas que jamás han sido presenciadas por ojos humanos.
Algunos relatos mencionan que en estas regiones distantes hay ángeles designados para custodiar y mantener aspectos de la creación. Glorifican a Allah Todopoderoso y llevan a cabo los deberes que les han sido asignados, tal como lo hacen los ángeles de los cielos.
Los autores de estas tradiciones recordaban al lector que el propósito de mencionar estos mundos ocultos es cultivar el asombro (ʿajab) y la reflexión (tafakkur):
"Aquel que mira la creación con un corazón creyente ve en cada montaña, mar, criatura y reino oculto un signo de la grandeza, sabiduría y poder de Allah Todopoderoso."
Así, el monte Qāf se convirtió, en la imaginación islámica medieval, no meramente en una montaña, sino en un símbolo de la frontera entre lo conocido y lo desconocido; un recordatorio de que la creación de Allah es mucho mayor de lo que los seres humanos pueden percibir.
■ Los reinos celestiales, los ángeles y la vastedad de la creación
Los cosmógrafos describen la creación como un reino vasto y ordenado establecido por Allah Todopoderoso. Cada reino tiene su lugar, cada criatura su propósito, y cada movimiento dentro de la creación ocurre por Su mandato.
Describen la tierra, con todas sus montañas y mares, como rodeada por reinos inmensos más allá de la percepción humana. Por encima de la tierra están los cielos, conteniendo cada uno sus propias maravillas, habitantes y signos de sabiduría divina.
Se relata en estas tradiciones que los cielos no son espacios vacíos, sino que están llenos de ángeles que adoran y glorifican continuamente a Allah Todopoderoso. Cada cielo tiene sus habitantes, y cada ángel tiene un deber asignado.
Algunos ángeles son descritos como guardianes de los cielos, otros ejecutando los asuntos de la creación, algunos alabando a Allah sin interrupción, y otros encargados de los elementos y fuerzas del universo.
▪︎ Los cosmógrafos citan a menudo el verso coránico:
“Y no hay nada que no Le glorifique con alabanzas, pero no comprendéis su glorificación.”
(Corán 17:44)
Comprendían este verso como un recordatorio de que cada parte de la creación —las montañas, los mares, las estrellas, los animales y los mundos ocultos— posee su propia forma de sumisión y remembranza.
▪︎ Describen el universo como una serie de signos:
* La tierra es un signo de estabilidad y sabiduría.
* Las montañas son signos de firmeza y majestad.
* Los mares son signos de vastedad y misterio.
* Los cielos son signos de elevación y orden.
* Los ángeles son signos de obediencia pura.
Se dice que más allá de lo que el ojo humano puede alcanzar hay velos de luz y oscuridad. Cada velo marca un límite puesto por Allah Todopoderoso, y ninguna criatura pasa más allá de su límite excepto por Su permiso.
▪︎ Los sabios de esta tradición hablaban de la creación como poseedora de niveles:
* El mundo visible (ʿālam al-shahādah): El mundo percibido por los sentidos.
* El mundo oculto (ʿālam al-ghayb): Reinos no vistos por la percepción humana ordinaria.
* Los reinos angélicos: Donde los seres existen en constante obediencia y remembranza.
* Las realidades supremas de la creación: Cuyo conocimiento pertenece únicamente a Allah Todopoderoso.
La narración regresa entonces al monte Qāf, presentándolo como un símbolo de la grandeza y el orden oculto de la creación. Se yerguen en el límite del conocimiento humano, recordando a la humanidad que incluso las cosas más grandes que conocen son pequeñas en comparación con la inmensidad del dominio de Allah.
▪︎ Los sabios decían:
“La creación es un libro escrito con los signos del Creador. Quienquiera que lea sus páginas con un corazón purificado descubre sabiduría en cada horizonte.”
▪︎ Y Allah Todopoderoso dice:
“Les mostraremos Nuestros signos en los horizontes y en sí mismos hasta que se les haga evidente que es la Verdad.”
(Corán 41:53)
■ Los límites de la creación y la contemplación de la Majestad Divina
Los autores de cosmografía describen el monte Qāf como uno de los mayores signos dentro del universo creado. Representa el límite entre el mundo conocido por la humanidad y los inmensos reinos ocultos que yacen más allá de la percepción ordinaria.
Relatan que, así como Allah Todopoderoso puso límites y medidas sobre la tierra, estableció orden y armonía en toda la creación. Nada existe sin sabiduría, y ninguna criatura se mueve excepto por Su permiso.
Se dice que más allá de los confines más lejanos de la tierra hay velos y fronteras que separan un reino de otro.
Estos velos no son barreras de debilidad, sino manifestaciones de la sabiduría divina, pues Allah Todopoderoso ha hecho cada reino según su propósito y medida asignada.
Los cosmógrafos describen los cielos rodeando la tierra en capas, cada una más grande que la anterior. Las estrellas, los planetas, las montañas, los mares y los mundos ocultos están todos contenidos dentro del dominio de Allah Todopoderoso.
Mencionan que por encima de todas las cosas creadas está el Trono (al-ʿArsh), que se encuentra entre las más grandes creaciones de Allah. Más allá del Trono yace aquello que ningún ser creado puede abarcar con el conocimiento.
El propósito de estas descripciones era despertar el corazón del lector hacia la humildad. El ser humano, a pesar de poseer conocimiento y entendimiento, permanece rodeado por misterios de la creación que exceden su percepción.
▪︎ Los sabios dijeron:
“El conocimiento de la creación tiene un límite, pero el conocimiento del Creador no tiene límite.”
▪︎ Y reflexionaban sobre las palabras divinas:
“Allah es el Creador de todas las cosas, y Él es, sobre todas las cosas, el Custodio.”
(Corán 39:62)
Así, las montañas, los océanos, las estrellas, los ángeles y los mundos ocultos se convierten todos en signos que apuntan hacia Aquel que los creó.
El monte Qāf, en esta tradición, no es meramente una montaña de piedra, sino un símbolo de la vastedad del orden creado, un recordatorio de que detrás de cada cosa visible hay realidades más profundas, y detrás de cada maravilla está la sabiduría y el poder de Allah Todopoderoso.
El viajero del corazón es, por lo tanto, invitado a ir más allá de la mera visión de la creación con el ojo físico y a contemplarla con el espíritu:
“Mira la creación, y a través de ella reconoce al Creador; pues cada signo conduce a Aquel que colocó el signo.”
▪︎ De las tradiciones cosmográficas preservadas en obras como ʿAjāʾib al-Makhlūqāt wa Gharāʾib al-Mawjūdāt de Zakariyyā al-Qazwīnī.
■ Enseñanzas del Corazón.