Aunque no estés equipado,
sigue buscando:
no es necesario tener equipo
en el camino hacia el Sustentador.
A quien veas involucrado
en la búsqueda,
conviértete en su amigo
y dedícate a ella,
ya que al elegir la compañía
de los buscadores,
te conviertes
en uno de ellos;
protegido por conquistadores,
tú mismo aprenderás
a conquistar.
Si una hormiga busca participar
en el ejército de Salomón,
no sonrías con desprecio
al contemplar su búsqueda.
Todo lo que posees
de habilidades,
riqueza
y oficio,
¿acaso no fue en sus inicios
un pensamiento
Y una búsqueda?
Masnaví III
Mevlana Jalaludin Muhammad Rumi.
La búsqueda ya es una respuesta
El camino hacia Allah no comienza cuando el viajero está preparado; comienza cuando el corazón despierta al shawq, la nostalgia del Encuentro. Quien espera estar completamente equipado antes de emprender la marcha, quizá pase la vida entera inmóvil. El verdadero equipo del sālik no son sus méritos, sino su necesidad de Allah.
Por eso Mawlānā Rūmī dice: «Aunque no estés equipado, sigue buscando.» La búsqueda misma es un don. Nadie pronuncia el Nombre del Amado si antes el Amado no ha pronunciado, en secreto, el nombre de ese corazón.
Busca. Aunque tus manos estén vacías. Aunque tu nafs te susurre que aún no eres digno. Aunque tropieces mil veces. En el sendero del ṭarīq, cada paso sincero es recibido por una Misericordia mayor que tus caídas.
Después Rūmī dirige nuestra mirada hacia la compañía espiritual. El corazón adopta el color de aquello que ama. Sentarse con los buscadores es aprender a buscar; caminar con los conquistadores del ego es aprender la verdadera conquista. Porque la mayor fatḥ (apertura) no consiste en dominar el mundo, sino en abrir el corazón para que los tajalliyāt, las teofanías de Allah, encuentren un lugar donde reflejarse.
Y nos ofrece la imagen de una hormiga que desea formar parte del ejército de Sulaymān. ¡Qué delicadeza! El mundo se ríe de la pequeñez; Allah contempla la intención. La hormiga no posee la fuerza del león ni las alas del ave, pero posee una dirección. Y una criatura orientada hacia Allah vale más que un gigante distraído por el mundo.
No desprecies nunca los pequeños comienzos. Todo árbol fue semilla. Todo maestro fue discípulo. Todo walī (santo) comenzó siendo un pobre mendigo a la puerta de la Misericordia. También tú fuiste un pensamiento antes de ser una obra.
Pregúntate entonces: ¿qué buscas realmente? Porque aquello que buscas está moldeando silenciosamente aquello en lo que te convertirás.
Que Allah nos conceda un corazón buscador, una himma (fuerza del corazón) elevada, una compañía bendita y un anhelo que jamás se extinga. Que nos haga caminar hasta que descubramos que, desde el principio, era Él quien nos estaba buscando.
Wa Allahu a'lam.
Rumi en el corazón de El Amado.