El amor no es ternura.
Es una herida abierta
por donde entra la luz.
Esta mañana,
si tu corazón arde,
no lo apagues.
Ese dolor
es el cincel del Amado.
Cada grieta
es una puerta.
Cada pérdida
una limpieza.
El amante verdadero
no huye del incendio.
Se inclina hacia él
y dice:
“Quema también
lo que aún me separa de Ti.”
Y en ese acto
de entrega total,
descubre
que el fuego
y el Amado
son uno.
Rumi
(espíritu del Diván de Shams)