La yihad interior y la coherencia del corazón


La yihad interior y la coherencia del corazón

Hay personas que creen que la espiritualidad consiste en corregir al mundo entero, pero olvidan mirar aquello que ocurre dentro de sí mismas.
Hablan de Dios, pero viven irritadas por la diferencia, endurecidas por el orgullo y atrapadas en la necesidad de tener razón.

Y entonces uno comprende algo importante:
la verdadera lucha no siempre ocurre afuera.

En el islam, como en la mística islamica se ha hablado durante siglos de una batalla silenciosa y profunda: la yihad interior.
No como una guerra contra otros seres humanos, sino como el esfuerzo constante por vencer aquello dentro del alma que separa al hombre de la misericordia.

El Corán dice:

«“Ha triunfado quien purifica su alma.”
— Surah Ash-Shams 91:9»

Tal vez ahí se encuentra una de las claves más profundas del camino espiritual.

Rumi decía:
“Ayer era inteligente y quería cambiar al mundo.
Hoy soy sabio y me cambio a mí mismo.”

Porque el ego disfruta corrigiendo a los demás, señalando errores y sintiéndose superior.
Pero el corazón sincero empieza a comprender que la transformación más difícil no es la del mundo… sino la propia.

El ego puede incluso vestirse de espiritualidad.
Puede aprender versos, símbolos, discursos sagrados y palabras hermosas… mientras continúa alimentándose de superioridad, arrogancia y juicio.

A veces el ego religioso es más peligroso que el ego mundano, porque ya no se siente oscuro: se siente justificado. 

Entonces el hombre comienza a dividir:
“Nosotros y ellos.”
“Los conscientes y los ignorantes.”
“Los puros y los equivocados.”

Y así, aquello que debía expandir el corazón termina estrechándolo.

La yihad interior comienza precisamente ahí:
cuando el ser humano deja de obsesionarse con corregir a todos los demás y empieza a observar sus propias sombras.

¿Por qué necesito imponerme?
¿Por qué me molesta tanto quien piensa distinto?
¿Por qué disfruto sentirme moralmente superior?
¿Por qué mi espiritualidad me vuelve más duro en lugar de más compasivo?

Esas preguntas son más difíciles que cualquier debate.

Porque combatir el ego requiere sinceridad.
Y la sinceridad duele.

El alma quiere reconocimiento.
Quiere sentirse especial.
Quiere pertenecer al “grupo correcto”.
Quiere tener siempre la razón.
Pero el corazón que verdaderamente busca a Dios comienza poco a poco a vaciarse de esa necesidad.

Entonces aparece algo más humilde:
el silencio,
la escucha,
la compasión,
el discernimiento sin odio.

Porque discernir no significa despreciar.
Uno puede proteger su camino sin vivir rechazando a todos.
Puede amar profundamente su tradición sin convertirla en una herramienta de superioridad.

Allah es más vasto que nuestras etiquetas.
Más grande que nuestras interpretaciones limitadas.
Más profundo que nuestras disputas humanas.

Y quizás una de las señales más hermosas de madurez espiritual sea esta:
cuando la lengua recuerda a Dios…
y el corazón también comienza a parecerse un poco más a la misericordia.

Rumi en el corazón de El Amado.

ORACIONES SUFÍES - Tu compañía diaria

 


Hazrat Inayat Khan 


 ORACIONES SUFÍES 

 Tu compañía diaria 


 Texto original y traducción © International Headquarters of the Sufi Movement, 2517 GJ Banstraat 24 Holanda Edición revisada en castellano, Movimiento Sufi Internacional 2008 Para información concerniente a las actividades del Movimiento Sufí Internacional, por favor contacte: Movimiento Sufí Internacional movimientosufi@etb.net.co / http://msilatinoamerica.blogspot.com o consulte la página web: www.sufimovement.org 

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TABLA DE CONTENIDO 

 LA CONFRATERNIDAD DEL MENSAJE 

Invocación                                                                    - 3 - 
 Saum                                                                            - 4 - 
 Pir                                                                                 - 5 - 
 Salat                                                                             - 6 - 
 Nabí                                                                             - 7 - 
 Khatum                                                                       - 7 - 
 Rasul                                                                           - 8 - 
 Universelle                                                                - 8 - 

 OTRAS BELLAS ORACIONES                      - 9 - 

   Nayaz                                                                       - 9 - 
   Nazar                                                                       - 9 
   Oración de Año Nuevo                                        - 10 
 Oración por el difunto                                          - 11 -
Bendición para el difunto                                      - 11 - 
 Suras exequiales                                                    - 12 - 

SOBRE HAZRAT INAYAT KHAN                     - 14 -

***


La Confraternidad del Mensaje 

- con suras cantados - 

 Invocación Hacia el Uno, la Perfección del Amor, 
 Armonía y Belleza, 
 el Único Ser, Unidos a todas las almas iluminadas 
 que forman el cuerpo del Maestro, 
 el Espíritu de Guía. 



Saum 

 Alabanza a Ti, 

 Dios el más Supremo, Omnipotente, Omnipresente, 
 el que todo lo compenetra, el Único Ser. 
 Llévanos en Tus paternales brazos, elévanos desde la densidad de la tierra. 
 Tu belleza adoramos; voluntariamente nos rendimos a Ti. 
 El más misericordioso y compasivo Dios, 
 el idealizado Señor de toda la humanidad, 
 a Ti el único a quien sí adoramos y hacia Ti sólo aspiramos. 
 Abre nuestros corazones hacia Tu belleza, 
 ilumina nuestras almas con Luz Divina. Oh Tú, 
la Perfección del Amor, Armonía y Belleza, 
 Creador Todopoderoso, Sustentador, Juez y quien perdona nuestras faltas, 
 Señor Dios del Este y del Oeste, 
 de los mundos superiores e inferiores y de los seres visibles e invisibles: 
 Derrama sobre nosotros Tu amor y Tu luz, 
 da sustento a nuestros cuerpos, corazones y almas, 
 Úsanos para el propósito que Tu sabiduría elija, 
 y guíanos en el sendero de Tu propia Bondad. 
 Atráenos más cerca de Ti en cada momento de nuestra vida 
 hasta que sea reflejada en nosotros 
 Tu gracia, Tu Gloria, Tu Sabiduría, Tu Dicha y Tu Paz. 
 Derrama sobre nosotros Tu Amor y Tu Luz...




Pir 

 Inspirador de mi mente, 

 Consolador de mi corazón, Sanador de mi espíritu, 
 Tu presencia me eleva de la tierra al cielo; 
 Tus palabras fluyen como el río sagrado; 
 Tu pensamiento brota como fuente divina; 
 Tus tiernos sentimientos despiertan simpatía en mi corazón. 
 Amado Maestro, 
 Tu mismo ser es perdón. 
 Las nubes de duda y miedo son 
dispersadas por Tu penetrante mirada; 
 Toda ignorancia se desvanece en 
Tu iluminadora presencia; 
 Una nueva esperanza nace en mi corazón 
 respirando tu pacífica atmósfera. 
 Oh Guía inspiradora a través de los acertijos de la vida, 
 en Ti siento abundancia de Bendiciones! 




Salat 

 Benignísimo Señor, 

 Maestro, Mesías, y Salvador de la Humanidad, 
 Te saludamos a Ti con toda humildad. 
 Tú eres la primera causa y el último efecto, 
 la Luz Divina y el Espíritu de Guía, Alfa y Omega. 
 Tu Luz está en todas las formas, 
 Tu amor en todos los seres, en una amorosa madre, 
en un bondadoso padre, en un inocente niño, 
 en un servicial amigo, y en un maestro inspirador. 
 Permítenos reconocerte en todos tus nombres y formas sagrados: 
 como Rama, como Krishna, como Shiva, como Buda; 
 Permítenos conocerte como Abraham, como Salomón, 
como Zaratustra, como Moisés, como Jesús, como Mahoma, 
 Y en muchos otros nombres y formas, 
 conocidos y desconocidos para el mundo. 
 Adoramos Tu Pasado; 
 Tu presencia ilumina profundamente nuestro ser, 
 y anhelamos tus bendiciones en el futuro. 
 Oh Mensajero, Cristo, Nabí, el Rasul de Dios, 
 Tu cuyo corazón constantemente asciende, 
 Tú que vienes a la tierra con un mensaje, 
 como paloma que desciende cuando el Darma decae, 
 Y hablas la palabra que es puesta en Tu boca, 
 como la luz que llena la creciente luna. 
 Permite que La estrella de Luz Divina que brilla 
en Tu corazón sea reflejada en los corazones de Tus devotos. 
 Que el Mensaje de Dios se extienda a lo largo y ancho, 
 Iluminando y haciendo a toda la humanidad 
 como una sola hermandad 
en la paternidad de Dios. 
 Que el Mensaje de Dios se extienda a lo largo y ancho...




Nabí 

 Antorcha en la oscuridad, 

 Bastón en mi debilidad, 
 Roca en el cansancio de la vida, 
 Tú, Maestro mío, haces de la tierra un paraíso. 
 Tu pensamiento me brinda gozo celestial, 
 Tu luz ilumina el camino de mi vida, 
 Tus palabras me inspiran con Divina sabiduría, 
 Sigo Tus pasos que me llevan a la meta eterna, 
 Consuelo de corazones desolados, 
 Apoyo para los necesitados, 
 Amigo de los amantes de la verdad, 
 Maestro Bendito, 
Tú eres el Profeta de Dios. 




 Khatum 

 Oh Tú, 

Que eres la Perfección del Amor, 
 Armonía y Belleza, El Señor del cielo y de la tierra, 
 Abre nuestros corazones para que podamos escuchar tu voz, 
 que constantemente viene de nuestro interior. 
 Descubre a nosotros Tu Luz Divina 
 que está escondida en nuestras almas, 
 para que conozcamos y entendamos mejor la vida. 
 El más Misericordioso y Compasivo Dios, 
 dadnos Tu gran bondad, 
 enséñanos Tu amoroso perdón; 
 elévanos por encima de distinciones 
y diferencias que dividen a los hombres; 
 Envíanos la paz de Tu Espíritu divino, 
 y únenos a todos en Tu perfecto Ser. 
 Descubre a nosotros Tu Luz Divina




Rasul 

 Tú, 

quien advierte sobre peligros venideros 
 Quien despierta al mundo de su sueño 
 Quien entrega el mensaje de Dios 
 Tú eres nuestro salvador El sol en el alba de la creación, 
 La luz del universo entero, 
 El cumplimiento del propósito de Dios, 
 Tú, la vida eterna Buscamos refugio 
en Tu abrazo amoroso Espíritu de guía, 
 Fuente de toda belleza y Creador de armonía. 
 Amor, amante y bienamado Señor 
 Tú eres nuestro Divino Ideal 




 Universelle 

 Oh Tú, 

que eres el Hacedor, Formador, 
 y Constructor del Universo, 
 Construyes con tus Propias manos el Universelle, 
 nuestro Templo para Tu divino Mensaje 
 de Amor, Armonía y Belleza. 

 Amén.




Nayaz 

 Bienamado Señor, 

 Todopoderoso Dios, 
 A través de los rayos del Sol, 
 A través de las ondas del Aire, 
 A través de la omnipresente vida en el espacio, 
 Oro para que purifiques, 
revivas y sanes mi cuerpo, 
mi corazón y mi alma. 

 Amén.




 Nazar 

 Oh Tú, 

 Sustentador de nuestros cuerpos, 
corazones y almas, 
 bendice todo lo que recibimos en gratitud, 

 Amén.





Oración de Año Nuevo 

 Oh Tú 

que habitas en nuestros corazones, 
 El más misericordioso y compasivo Dios, 
 Señor del cielo y de la tierra, 
 Perdonamos a otros sus ofensas y pedimos tu perdón por nuestros errores. 
 Iniciamos el nuevo año con el corazón puro 
y la conciencia clara, con coraje y esperanza 
 Ayúdanos a lograr el propósito de nuestras vidas bajo tu Divina Guía.





Oración por el difunto 

 Oh Tú! 

La causa y efecto de todo el Universo, 
 La fuente de la que hemos venido 
 y la meta hacia la que estamos destinados: 
 Recibe en Tus paternales brazos esta alma que viaja hacia Ti. 
 Que Tu mirada de perdón sane su corazón. 
 Elévala desde la densidad de la tierra, 
 Rodéala con la Luz de Tu propio espíritu. 
 Asciéndela al cielo, que es su verdadera morada. 
 Te pedimos le asegures la bendición de 
 Tu más exaltada presencia. 
 Que su vida sobre la tierra se convierta 
en un sueño de su ya despierta alma, 
 Y permite que sus sedientos ojos mantengan 
 La gloriosa visión de Tu sol. 

 Amén.





 Bendición para el difunto 

 Sana su espíritu, 

Señor, de todas las heridas que ha sufrido su corazón 
 a través de esta vida de limitación 
sobre la tierra. 
 Purifica su corazón con Tu divina Luz 
 y envía sobre su espíritu Tu misericordia, 
Tu compasión y Tu paz. 

 Amén.





Suras exequiales 

 La muerte

 se lleva el desgaste de la vida; 
 y el alma comienza una vida nueva. 
 La muerte es un sueño del que despierta 
 el alma en el más allá. 
 La muerte es la crucifixión, 
 y después sigue la resurrección. 
 La muerte es la noche y después 
comienza el día. 
 Es la muerte la que muere, 
no la vida. 
 La vida eterna está escondida 
en el corazón de la muerte. 

Bienamado, 
Tú me sacias todos los días. 
 Tú cavas en mi corazón, 
 más profundo que en las honduras de la tierra. 
 Tú elevas mi alma más alto 
que los más altos cielos, 
 haciéndome más vacío cada día 
 y aun así, saciado. 
 Tú me ensanchas más que los confines del mundo; 
 Tú estiras mis dos brazos 
 a través de la tierra y el mar, 
 Dándome en mi apertura el Este y el Oeste. 
 Tú transformas mi carne en tierra fértil; 
 Tú tornas mi sangre en corrientes de agua; 
 Tú amasas mi arcilla, lo sé, para hacer un nuevo universo. 



***


 Sobre Hazrat Inayat Khan 

 Hazrat Inayat Khan (la palabra ‘Hazrat’ es honorífica) nació en Baroda, India, en 1882. Su familia era excepcionalmente musical; su abuelo, Maulabakhsh, en ocasiones llamado el ‘Beethoven’ de la India, fundó la Gayanshala, la primera academia musical en la India, e Inayat demostró ser un cantante y ejecutor de vina de extraordinaria habilidad, ofreciendo conciertos en cortes principescas a través de la India, en los tiempos en que transcurrían sus tempranos veintes. 
En la cultura India clásica existe una profunda sintonía entre música y espiritualidad, y los estudios de música de Inayat lo prepararon para lo que fue un momento decisivo en su vida, su encuentro con su Murshid (Maestro) Sufí Abu Hashim Sayed Madani. El entrenamiento e inspiración que recibió de su Murshid, llevó a Inayat a un nivel de entendimiento universal, y las últimas instrucciones en este mundo de su maestro (‘Ve y une Este y Oeste con la música de tu alma.’) lo encaminaron hacia su destino. Acompañado por dos de sus hermanos, en 1910 navega desde Bombay hacia occidente para llevar la sabiduría del Sufismo al mundo. 

Durante dieciséis años viajó por América y Europa, impartiendo conferencias y escribiendo sobre el Mensaje Sufí, despertando así estudiantes en este camino. Se casó, tuvo cuatro hijos, fundó el Movimiento Sufí Internacional (International Sufi Movement, que ahora tiene su sede central en Holanda), y finalmente se estableció con su familia en Suresnes, en los alrededores de París. En 1926 regresó a la India, y murió allí a principios de 1927, a la edad de 44 años. Desde su muerte, se han publicado y traducido ampliamente más de una docena de libros de sus escritos. 




Nuestro sol


“Pero el Sol del alma  
no conoce ocaso  
ni tiene ayer.”  
Mevlana Rumi, Masnavi  
(traducción basada en E.H. Whinfield)


Todo en este mundo  
parece moverse hacia la noche.
La juventud envejece.  
Las flores caen.  
Las voces se apagan.


Pero hay una luz  
que no depende del tiempo.
Una presencia  
que no envejece contigo.


El alma la recuerda  
en ciertos instantes:
en el silencio,  
en la oración,  
en el amor verdadero,  
o en esa extraña nostalgia  
que aparece sin motivo.


Y aunque el cuerpo cambie…
algo dentro de ti  
sigue mirando hacia la eternidad.

Mevlana Rumi 
(Masnavi)

Nuestras manos


No toda pérdida
es castigo.
A veces
Dios vacía tus manos
para que puedas recibir.

Mevlana Rumi 
(Diván de Shams)

Amado silencio


Cuanto más silenciosa
se vuelve el alma,
más empieza
a escuchar.

Mevlana Rumi 
(eco del Masnavi)

Oh tú...


“Oh Tú, que con cada nuevo amanecer que nace del oriente,  vuelves a surgir como una fuente luminosa.”  

Cada mañana  parece nueva… pero no lo es.
Es el mismo misterio  
volviendo a tocar la puerta.
Lo divino  no se repite… se renueva.
Y por eso  a veces parece que se aleja:
para que vuelvas a verlo  con ojos nuevos.

Mevlana Rumi 
(eco del Masnavi)

Dentro ...


Buscas afuera lo que solo vive dentro.
Seguridad, respuestas, sentido… pero no están en el ruido.
Están en la casa del corazón.

Ahí se sirve un vino que no se acaba.
Ahí no necesitas demostrar nada.
Ahí… simplemente eres.

Y cuando aprendes a habitar ese lugar, el mundo deja de ser amenaza y se vuelve reflejo.

Mevlana Rumi 
Texto: Diván de Shams