■ El ego y el sesgo de la identificación espiritual
El único propósito del ego es preservar su sentido de identidad separada, por cualquier medio posible.
Cambia continuamente su punto de identificación: primero con el cuerpo, luego con la mente, el prāṇa, las emociones, el intelecto e incluso, en el nivel más sutil, con la conciencia misma.
Cualquier cosa con la que pueda identificarse, la reclama como «yo» o «mío». De este modo, incluso la identidad espiritual se convierte en otra máscara para el ego.
La transfiguración sutil del ego
El ego no desaparece necesariamente cuando alguien se vuelve espiritual; simplemente puede volverse más sutil.
Su progresión sigue este patrón de refinamiento:
«Yo soy el cuerpo» (Identificación física)
«Yo soy la mente» (Identificación psicológica)
«Yo soy la energía» (Identificación pránica)
«Yo soy la conciencia pura» (Identificación trascendental)
De hecho, el ego no es el enemigo; la ignorancia respecto al ego es nuestro verdadero enemigo.
■ Enseñanzas del Corazón.