Un canto que porta secretos

 


Un canto que porta secretos

A su regreso del Viaje Nocturno (Isrāʾ) y su Ascensión a los Cielos (Miʿrāj), el Profeta Muḥammad (que la paz y las bendiciones sean con él) regresa colmado de belleza y luz divinas. Se vuelve hacia su primo y yerno, el Imām ʿAlī (que la paz sea con él), y comparte con él las maravillas y realidades espirituales que ha presenciado en la Presencia Divina, pidiéndole guardar reserva sobre la profundidad inmensa de esas verdades.

Sin embargo, el corazón de ʿAlī (que la paz sea con él) se desborda ante el peso de las confidencias recibidas. Incapaz de contener la intensidad de tales luces en el mundo ordinario, se retira hacia un pozo solitario en el desierto. Inclinándose sobre la cavidad, susurra en un murmullo esos secretos sagrados a la profundidad del silencio.

Ocurre entonces una sutileza: las palabras y el aliento retenido, transportados por el viento dentro del pozo, nutren una caña que crece en sus orillas. Tiempo después, un pastor que pasa por el lugar corta esa caña y la transforma en una flauta (ney).

Un día, el Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) escucha el sonido melodioso y nostálgico del ney. Al instante, reconoce en los ecos del instrumento las palabras y secretos confiados a ʿAlī (que la paz sea con él). El Profeta declara entonces que esa flauta de caña lleva en su lamento el misterio de la creación: un canto eterno que continuará resonando a lo largo de las eras, susurrando los secretos divinos a los corazones atentos hasta el fin de los tiempos.

La llamada del Ney a tu interior

Querida alma, tómate un instante para sumergirte en las melodías del ney y permítete ser llevada por su profundidad contemplativa. Escucha a la flauta de caña contar su historia: desgajada de su cañaveral de origen, su lamento no es más que la nostalgia del retorno a su fuente.

Su canto te recuerda que, al igual que la caña, te hallas en la búsqueda incesante de tu esencia originaria. Cada nota que brota del ney es una invitación directa a reconectar con tu Creador (al-Khāliq).

Deja que el aliento que atraviesa la flauta despierte en tu interior el recuerdo latente de la Belleza y el Amor Divinos. Que su dulce lamento sea el compañero que avive en el centro de tu pecho el Pacto Primordial (Mīthāq) inscrito en el secreto de tu corazón.

Al dejarte alcanzar por el significado de esta música sagrada, dispones a tu propia alma para acoger la enseñanza del viaje profético. Cada nota es una palabra susurrada con delicadeza al oído de tu corazón. Escucha con atención y serenidad, y permite que esta flauta de caña te guíe en el sendero de la presencia, la purificación y la cercanía con lo Divino.

Enseñanzas del Corazón.