DESPUÉS DEL NACIMIENTO DEL RASOOLULLAH (MENSAJERO DE ALÁ) ﷺ
Inmediatamente al nacer, el niño ﷺ se postró ante Alá Ta'ala y, con su dedo índice derecho levantado, recitó milagrosamente las siguientes palabras con una voz clara:
«Ash hadu al la Ilaaha Illallaahu
Ana Muhammadur Rasoolullah.
Ya Rabbi Habli Ummati».
«Doy testimonio de que nadie es digno de adoración excepto Alá, yo soy Muhammad el Mensajero de Alá. Oh Sustentador (del Universo) bendíceme a mí (y a) aquellos que me siguen».
De inmediato, Alá Ta'ala le habló a Su Amado ﷺ y le respondió (traducción del árabe):
«Te he bendecido (oh Muhammad ﷺ) y a aquellos que te siguen. Oh Ángeles, sed testigos del hecho de que si no ha olvidado a sus seguidores al nacer, ¿cómo podría olvidarlos el Día del Juicio Final?».
[Ajaibul Kassas, Vol. 2]