La flauta sagrada o el arte de ser transformado por el soplo divino


 ■ La flauta sagrada o el arte de ser transformado por el soplo divino

Todo lo bello, valioso, luminoso y espiritual que surge en nuestro interior tiene sus raíces en lo Divino. Cada expresión noble, cada acto de amor sincero, cada gesto impregnado de bondad o sabiduría emana de una fuente infinita que fluye dentro de nosotros. Seamos como flotas vacías, dispuestas a recibir el soplo del Amado.

«Nuestro deseo de Dios es ya Su respuesta.
Nuestra aspiración es Su voz dentro de nosotros.
¿Cómo podría cantar una simple caña,
si el soplo del Amado no pasara a través de ella?»

Rūmī

Cuando nos presentamos con humildad en el silencio interior, nos convertimos en esa flauta abierta, en ese conducto despejado donde la Presencia Divina puede expresarse libremente. Al permitir que nuestro ego y nuestras limitaciones se disuelvan, hacemos posible que la luz divina ilumine cada pensamiento, cada palabra y cada acción.

Todo lo noble que habita en nosotros —sabiduría, compasión, creatividad, paz o fe— no es simplemente el resultado de nuestros esfuerzos humanos. Es el eco de un origen divino que mora en nuestro ser. La verdadera belleza no proviene de nosotros, sino que se expresa a través de nosotros cuando nos entregamos a ese vacío sagrado donde solo el soplo divino puede fluir.

Reconozcamos que la luz que llevamos es un reflejo de lo eterno. Atestigua el hecho de que estamos conectados con la fuente infinita de amor y sabiduría. Al cultivar esta conciencia, nos convertimos en instrumentos puros y diáfanos para que la Presencia Divina se manifieste a través de nuestras vidas.

Seamos, pues, como esas flautas silenciosas, llenas de apertura, dispuestas a recibir el soplo de lo Divino para que Él pueda cantar a través de nosotros. Porque es en esa apertura total donde reside el verdadero poder creador, el poder que transforma todo lo que toca en belleza eterna.

Enseñanzas del Corazón.