■ La sabiduría de Sayyidunā Ibrāhīm ibn Adham ق: Las cinco relaciones sagradas
Sayyidunā Ibrāhīm ibn Adham ق dijo:
Acompaña a cinco, pero a cada uno de ellos según el derecho que exige su compañía; pues cada relación tiene su propia cortesía (adab), y cada cercanía conlleva su propia responsabilidad.
Primera: Acompaña a tu Señor (Rabb)
Acompaña a tu Señor únicamente a través de la armonía completa con Su Voluntad (Taslīm). Sométete de todo corazón a cada mandato que Él emita, estate complacido (Riḍā) con cada decreto que Él ordene, y prefiere Su complacencia por encima de las inclinaciones de tu propia alma. La esencia de la verdadera servidumbre (ʿubūdiyyah) radica en que el siervo deposita mayor confianza (Tawakkul) en la sabiduría de su Señor que en sus propios planes y deseos.
Segunda: Acompaña al Mensajero de Allah ﷺ
Acompaña al Mensajero de Allah ﷺ únicamente a través de una adhesión fiel y completa (Ittibāʿ). El amor no se demuestra con meras pretensiones, sino siguiendo su Sunnah, encarnando su carácter noble (Akhlāq) y haciendo de su bendito modo de vida el estándar para cada creencia, palabra y acción. Cada paso dado en sincera obediencia es un paso hacia su compañía espiritual.
Tercera: Acompaña a la creación de Allah
Acompaña a las criaturas de Allah con sincera buena voluntad (Naṣīḥah) y consejo compasivo. Permite que tu corazón permanezca libre de envidia (Ḥasad), malicia y engaño. Desea el bien para los demás, oculta sus faltas, aconséjalos con sabiduría y dulzura, y permite que tu presencia se transforme en una fuente de misericordia (Raḥmah), consuelo y beneficio para todos los que te rodean.
Cuarta: Acompaña a tu ego inferior (Nafs)
Acompaña a tu nafs únicamente a través de la oposición (Mukhālafah) y la disciplina (Mujāhadah). El ego llama constantemente hacia el deseo (Hawā), la negligencia (Ghaflah) y la autoadmiración (ʿUjb). Por lo tanto, no te rindas ante sus exigencias; refrénalo mediante el recuerdo de Allah (Dhikr), la paciencia (Ṣabr), la autodisciplina y la adoración sincera (Iḵlāṣ). Quien conquista su propia alma ha vencido a su enemigo más fiero y persistente.
Quinta: Acompaña a Satanás (Shayṭān)
Acompaña a Satanás únicamente a través de una guerra incesante (ʿAdāwah). Nunca hagas la paz con sus susurros (Waswās) ni te amoldes a sus engaños. Busca refugio en Allah (Istiʿādhah) frente a sus ardid, ármate con el Corán, la remembranza constante de Allah, el arrepentimiento abundante (Tawbah) y la adhesión firme a la Sunnah. Un solo instante de negligencia puede abrir la puerta a una gran pérdida, mientras que la vigilancia constante (Murāqabah) conduce a la Protección Divina.
السید ارفاد حسین الجعفري
■ Enseñanzas del Corazón.
