■ Reflexiones sobre la vida, el valor y el arte del esfuerzo
Cuando contemplamos la vida de aquellos a quienes Allah Todopoderoso ha concedido el éxito en este mundo y en el Más Allá, comienza a emerger un patrón profundo. El Corán lo revela, las vidas de los Awliyāʾ lo encarnan y el Corazón despierto lo reconoce: el verdadero valor no se mide por la riqueza, la posición, el linaje, la belleza o el elogio pasajero de la gente. El verdadero valor de una persona se revela a través de la bondad de sus acciones, la sinceridad de su intención, la fuerza de su esfuerzo y la conciencia con la que recorre este mundo temporal.
El dunyā mide a una persona por lo que posee; Allah Todopoderoso mide al siervo por aquello en lo que se convierte.
1. La medida de una persona se encuentra en sus acciones
Se atribuye a Sayyidunā ʿAlī (que Allah ennoblezca su rostro):
«El valor de una persona está en sus acciones.»
El conocimiento que no transforma el carácter permanece como mera información. La adoración que no ablanda el Corazón puede convertirse en mero movimiento externo. La riqueza que no produce generosidad se convierte en una carga en lugar de una bendición. El valor de un ser humano se revela cuando lo que reside dentro del Corazón comienza a manifestarse a través de los miembros.
▪︎ El Corán nos da la verdadera medida:
«إِنَّ أَكْرَمَكُمْ عِندَ اللَّهِ أَتْقَاكُمْ»
«Ciertamente, el más noble de vosotros ante Allah es el más piadoso.» (Glorioso Corán, 49:13)
Allah Todopoderoso no nos mide según los estándares del mundo. Él no pregunta qué tan famosos nos volvimos, cuánta riqueza acumulamos o qué estatus alcanzamos. Pregunta qué hicimos con lo que nos fue dado:
¿El conocimiento nos hizo humildes?
¿La dificultad nos hizo pacientes?
¿La bendición nos hizo agradecidos?
¿Nuestra adoración nos acercó a Él?
Los Awliyāʾ recuerdan al buscador que la belleza del alma no se prueba con palabras hermosas, sino con la transformación de esas palabras en un carácter noble y una acción beneficiosa. El Corazón da a luz a la acción, y la acción revela la condición del Corazón.
2. El esfuerzo y el sacrificio revelan la realidad de nuestra intención
Nada de valor duradero se alcanza sin esfuerzo (mujāhadah). Esto es cierto en los asuntos mundanos, pero lo es aún más en el camino hacia Allah Todopoderoso.
▪︎ El Corán declara:
«وَلَوْ أَرَادُوا الْخُرُوجَ لَأَعَدُّوا لَهُ عُدَّةً»
«Y si hubieran querido salir, se habrían preparado para ello...» (Glorioso Corán, 9:46)
▪︎ Y dice Allah Todopoderoso:
«وَجَاهِدُوا فِي اللَّهِ حَقَّ جِهَادِهِ»
«Y esforzaos por Allah con el esfuerzo que Le es debido.» (Glorioso Corán, 22:78)
El camino espiritual no se construye solo sobre deseos. El buscador puede desear la cercanía, la purificación y el Amor Divino, pero el deseo debe convertirse en un esfuerzo constante contra el ego (nafs):
El nafs quiere comodidad; el espíritu busca la elevación.
El nafs quiere ser visto; el Corazón sincero busca a Allah Todopoderoso aunque nadie lo vea.
El nafs quiere recompensa inmediata; el buscador aprende la paciencia.
Una batalla oculta contra la ira, un momento de paciencia cuando la represalia sería más fácil, una tentación resistida en secreto, una oración realizada a pesar del cansancio o una bondad ofrecida sin esperar reconocimiento: estas acciones pueden parecer insignificantes ante la gente, pero ante Allah Todopoderoso poseen un peso inmenso. El esfuerzo consiste en volverse más sincero en lo que se hace.
3. Estamos construyendo el registro de nuestra propia alma
▪︎ Allah Todopoderoso dice:
«إِنَّا نَحْنُ نُحْيِي الْمَوْتَىٰ وَنَكْتُبُ مَا قَدَّمُوا وَآثَارَهُمْ ۚ وَكُلَّ شَيْءٍ أَحْصَيْنَاهُ فِي إِمَامٍ مَُّبِينٍ»
«Ciertamente, Nosotros damos vida a los muertos y registramos lo que enviaron por delante y sus huellas; y todo lo hemos enumerado en un Registro claro.» (Glorioso Corán, 36:12)
Cada día, nos demos cuenta o no, estamos escribiendo en el registro de nuestra existencia. Cada elección deja una marca; cada palabra, una impronta; cada acto moldea el carácter del alma. El buscador aprende a vivir con murāqabah (la constante conciencia de que Allah Todopoderoso nos observa).
Podemos olvidar nuestras acciones, pero nada se pierde ante Allah Todopoderoso. La arquitectura de nuestro destino le pertenece a Él, pero somos responsables de nuestras intenciones y elecciones. En lugar de preguntar: «¿Qué recordará la gente de mí?», debemos preguntar: «¿Qué atestiguarán mis acciones sobre mí ante Allah Todopoderoso?» Un legado en los corazones de la gente puede desaparecer, pero un acto escrito en el Registro de Allah permanece para siempre.
4. La vida es fugaz: no desperdicies sus momentos
Un gran despertar del camino espiritual es comprender la rapidez con la que transcurre esta vida.
▪︎ Allah Todopoderoso dice:
«كَأَنَّهُمْ يَوْمَ يَرَوْنَهَا لَمْ يَلْبَثُوا إِلَّا عَشِيَّةً أَوْ ضُحَاهَا»
«El día que la vean, será como si no hubieran permanecido sino una tarde o su mañana.» (Glorioso Corán, 79:46)
La infancia, la juventud y los años se convierten en recuerdos. Toda la travesía de este dunyā parecerá un breve pasaje entre dos eternidades. La gente de visión espiritual guardaba su tiempo porque cada momento representa una oportunidad para la presencia interior:
Un momento en ira se pierde para siempre.
Un momento gastado en perdonar se convierte en un acto de adoración.
Un momento en recuerdo de Allah Todopoderoso (dhikr) se transforma en luz.
Un momento sirviendo a otros se vuelve caridad.
El tiempo es un tesoro, y cada amanecer es una porción de ese tesoro que se abre ante nosotros.
La Medida Final
El propósito de la vida es permitir que las experiencias nos transformen:
Que nuestros Corazones estén vivos con taqwā.
Que nuestras lenguas estén vivas con dhikr.
Que nuestras manos estén vivas con generosidad.
Que nuestras almas perseveren en el esfuerzo.
Las posesiones, los títulos y los aplausos quedarán atrás. Lo único que nos acompaña más allá de la tumba es lo que hemos enviado por delante.
Esfuérzate mientras haya tiempo, purifica mientras el Corazón aún lata, da mientras tus manos puedan dar y recuerda a Allah Todopoderoso mientras la lengua pueda moverse. El verdadero éxito del siervo no es que el mundo recuerde su nombre, sino que Allah Todopoderoso acepte sus acciones.
Cuando la breve jornada de este mundo finalmente se cierre, que encontremos a nuestro Señor con Corazones purificados por la remembranza, manos cargadas de buenas obras y almas que han dedicado sus días a buscar Su complacencia.
Y solo en Allah Todopoderoso se encuentra el verdadero éxito.
■ Enseñanzas del Corazón.