■ La ilusión del yo y el despertar al Amado
«De día Te alababa, pero no lo sabía.
Me acostaba Contigo, pero no lo sabía.
Que yo era yo pensaba, si bien entre sospechas,
pero siempre fuiste Tú, aunque no lo sabía.»
— Mawlānā Jalāl al-Dīn Rūmī (que Allah santifique su secreto)
Reflexión de las Enseñanzas del Corazón
Este sublime cuarteto (rubāʿī) de Mawlānā Rūmī toca la cima del Tawḥīd intuitivo y la estación de la aniquilación del ego (fanā' al-nafs). En el inicio del camino espiritual, el buscador (sālik) cree sinceramente que es él quien recuerda, él quien adora, él quien busca y él quien ama. Imagina la existencia como una dualidad: el siervo aquí abajo y el Creador en las alturas.
Sin embargo, a medida que las sombras de la negligencia (ghaflah) y del egocentrismo se disipan, se devela la gran verdad existencial: no hay más realidad ni acto verdadero que la Presencia de Allah Todopoderoso. La adoración que brotaba de los labios del siervo no era sino la Misericordia Divina moviendo su lengua; la vida misma que animaba sus días y sus noches era el soplo continuo del Creador.
El estado del engaño radica en la falsa atribución del "yo" (anā). El corazón sospechaba la ilusión, pues en la soledad y en la oración profunda sentía que la existencia propia era apenas un susurro velado. El despertar espiritual (yaqẓah) no consiste en adquirir algo que se carecía, sino en darse cuenta de lo que siempre ha sido: que jamás estuvimos separados de Aquel que está más cerca de nosotros que nuestra propia vena yugular.
▪︎ El Imām Ibn ʿAṭāʾillāh al-Iskandarī (que Allah santifique su secreto) escribió en sus Ḥikam:
«Tú no eras apto para llegar a Él, pero Él hizo que la llegada fuera hacia ti; y lo que llegó a ti no fue sino Su propia Gracia.»
Cuando el buscador despierta de la noche de la ignorancia, contempla el universo entero y su propia vida con lágrimas de asombro y gratitud, diciendo al Amado: «Siempre fuiste Tú, aunque no lo sabía».
■ Enseñanzas del Corazón.
