Si Allah te llamara esta noche, ¿estarías preparado?

 


Si Allah te llamara esta noche, ¿estarías preparado?

Una persona puede orar todos los días y, sin embargo, permanecer distante si su corazón está lejos; otra puede orar solo dos rakaʿāt con completa sinceridad, y los Cielos pueden abrirse ante ella.

Los sufíes hablan con frecuencia del ḥuḍūr: el estado de presencia interior ante Allah Todopoderoso. Exteriormente, dos personas pueden parecer idénticas en la adoración: ambas se levantan, ambas recitan, ambas se inclinan. Pero interiormente, una está vagando por mercados, recuerdos y ansiedades, mientras que la otra está de pie ante el Señor de los mundos con un alma que tiembla de reverencia.

Una oración se eleva únicamente hasta el techo; otra asciende más allá de las estrellas.

▪︎ Allah Todopoderoso dice en el Glorioso Corán:

«قَدْ أَفْلَحَ الْمُؤْمِنُونَ ﴿١﴾ الَّذِينَ هُمْ فِي صَلَاتِهِمْ خَاشِعُونَ ﴿٢﴾»

«Ciertamente han triunfado los creyentes: aquellos que están llenos de humildad y presencia en sus oraciones.» (Sūrah al-Mu’minūn 23:1–2)

Observa que el verso no se limita a alabar a quienes simplemente realizan la oración (ṣalāh): alaba a quienes están completamente presentes en ella. La humildad (khushūʿ) aquí no es debilidad, sino conciencia; es el colapso del orgullo ante la Majestad Divina. Es comprender que cada aliento que posees te fue otorgado por Aquel ante Quien te encuentras de pie.

La Oración de Despedida (Ṣalāt al-Wudāʿ)

Muchos viven como si la muerte perteneciera solo a los demás; pero los sabios viven de manera diferente. Comprenden que la muerte no es una tragedia que aguarda al final de la vida, sino un compañero que camina al lado de cada momento.

Los Awliyāʾ nunca recordaron la muerte para caer en la desesperación: la recordaron para poder despertar. Porque cuando sabes que un instante puede ser el último, la falsedad desaparece:

  • Dejas de fingir.

  • Dejas de posponer el arrepentimiento (tawbah).

  • Dejas de pronunciar palabras vacías.

  • Dejas de adorar con pereza.

  • Dejas de tratar los corazones con descuido.

Un hombre preguntó una vez a uno de los justos: «¿Cómo puedo suavizar mi corazón?». La respuesta fue simple: «Ora la oración de despedida.»

Esto es precisamente a lo que el Shaykh Muḥyī al-Dīn Ibn ʿArabī (que Allah Todopoderoso tenga misericordia de él) apunta en sus enseñanzas: ora como si este fuera el encuentro final entre tú y este mundo, porque un día verdaderamente lo será.

Si esta noche fuera tu última noche en la tierra, ¿cómo estarías de pie en la oración? ¿Te apresurarías? ¿Te distraerías momentos antes de enfrentarte a Allah? ¿Permanecería tu corazón frío o brotarían lágrimas de tus ojos al darte cuenta de cuántas oportunidades se desperdiciaron?

La Ilusión del Mañana

El ego (nafs) siempre susurra: «Mañana». Pero el alma conoce únicamente el ahora.

El "mañana" es una de las mayores ilusiones otorgadas a la humanidad. Incalculables personas planearon su arrepentimiento para un futuro al que nunca llegaron; incalculables personas pretendieron volverse sinceras más tarde, y ese "más tarde" se convirtió en "nunca".

▪︎ El Glorioso Corán nos lo recuerda:

«وَمَا تَدْرِي نَفْسٌ مَّاذَا تَكْسِبُ غَدًا ۖ وَمَا تَدْرِي نَفْسٌ بِأَيِّ أَرْضٍ تَمُوتُ»

«Ninguna alma sabe lo que ganará mañana... y ninguna alma sabe en qué tierra morirá.» (Sūrah Luqmān 31:34)

Que Allah Todopoderoso despierte nuestros corazones de la negligencia, nos conceda el regalo del ḥuḍūr en cada oración y nos permita encontrarnos con Él en un estado de completa entrega, sinceridad y pureza.

Y solo en Allah Todopoderoso se encuentra el verdadero éxito.

Enseñanzas del Corazón.