Y si la adversidad...


Y si la adversidad se acostumbra a tu compañía, recuerda que es pasajera y temporal.
Recuerda que los días de alegría son muchos, que los días de bienestar son abundantes, y que vives en un mundo que nunca permanece sereno para siempre.
Y recuerda que eres un creyente, y que el creyente es probado, y que incluso por la espina que te hiere recibes recompensa...
¿Qué decir, entonces, de aquello que ha hecho sufrir tu corazón y ha marchitado tus ojos con las lágrimas?

وإذا ألِفَتْكَ الشِّدَّةُ، فتذكَّرْ أنَّها زائلةٌ ومؤقَّتةٌ.

وتذكَّرْ أنَّ أيَّامَ السُّرورِ كثيرةٌ،
وأيَّامَ الهناءِ وفيرةٌ،
وأنَّكَ في دُنيا لا تصفو على الدوام.

وتذكَّرْ أنَّكَ مؤمنٌ،
والمؤمنُ مُبتلًى،
وأنَّكَ مأجورٌ على الشَّوكةِ تُشاكُها…

فما بالكَ بما أوجعَ قلبَكَ،
وأذبلَ عينيكَ؟