Contempla con serenidad y equilibrio interior todo lo que acontece a tu alrededor.
No permitas que los acontecimientos pasajeros definan tu realidad, pues el mundo está en constante movimiento, mientras que el espíritu que Allah Todopoderoso insufló en ti solo anhela regresar a su Origen. Retírate con frecuencia al santuario de tu corazón, donde el recuerdo permanece vivo.
Allí, habla con tu alma, examina tus intenciones y permanece en continua conciencia de la sagrada Presencia de tu Señor.
Cuanto más te vuelvas hacia tu interior, más se disiparán los velos de la distracción. Custodia con vigilancia tu estado interior. Observa cada pensamiento antes de que se convierta en palabra, y cada emoción antes de que se transforme en acción.
No permitas que el yo inferior (nafs) te ocupe con aquello que no aporta beneficio ni te acerca a Allah.
Confía todos tus asuntos a tu Señor. Lo que ha sido decretado llegará a ti, y aquello que pasó de largo nunca te perteneció.
Permanece satisfecho con Su Sabiduría, pues Su conocimiento abarca aquello que ninguna criatura puede comprender.
¿Qué buscas entonces en la creación, cuando toda la creación es, a su vez, necesitada?
▪︎ Mawlānā Shams de Tabriz, que Allah Todopoderoso santifique su secreto, dijo:
«¿Por qué estás tan fascinado por este mundo, cuando dentro de ti yace una mina de oro?»
(Maqālāt-e Shams-e Tabrīzī)
Aparta tu mirada de lo pasajero y dirígela hacia lo Eterno. El mayor tesoro no se encuentra en el mundo exterior, sino en el corazón iluminado por el recuerdo de Allah.
▪︎ Mawlānā Jalāl al-Dīn Rūmī, que Allah Todopoderoso santifique su secreto, dijo:
«¿Por qué estás tan ocupado con esto o aquello, con lo bueno o lo malo? Presta atención a la manera en que todas las cosas se entrelazan.»
(Fīhi Mā Fīhi)
No quedes prisionero de las apariencias. Busca, más bien, la Sabiduría divina que fluye a través de cada decreto y de cada circunstancia.
▪︎ Mawlānā Rūmī, que Allah Todopoderoso santifique su secreto, dijo:
«Las lámparas son diferentes, pero la Luz es la misma.»
(Fīhi Mā Fīhi)
Cuando el ojo del corazón despierta, comprende que toda bendición, toda prueba, toda apertura y toda privación proceden únicamente de Allah.
La creación no posee un poder independiente para beneficiar ni para perjudicar. Todo poder pertenece únicamente a Él.
Despréndete de las exigencias del yo inferior y ata firmemente tu corazón a tu Señor.
Entonces los velos se volverán cada vez más sutiles, la certeza crecerá y tu corazón encontrará su alegría en la cercanía de Aquel que creó todos los mundos.
Porque quien reconoce su absoluta necesidad ante Allah descubre una libertad que ninguna posesión mundana podrá jamás conceder.
Y Allah Todopoderoso es Quien mejor sabe.
■ Enseñanzas del Corazón.