Cómo saber cuándo Allah ama a Su siervo: señales espirituales del recuerdo constante
Uno de los mayores signos del amor divino es que Allah concede a Su siervo el tawfīq (la asistencia o habilitación divina) para recordarlo en toda circunstancia de la vida.
En la visión coránica de la espiritualidad, el dhikr (recuerdo de Allah) no se limita a los momentos rituales; por el contrario, se convierte en la orientación permanente del corazón, impregnando cada estado, cada acción y cada aliento.
El siervo que es atraído hacia un recuerdo continuo ha sido honrado con uno de los mayores dones que el Señor concede.
Allah, Glorificado y Exaltado sea, ama ver que Su siervo Lo recuerde en los momentos de dificultad, cuando el corazón está cargado de tristeza, ansiedad o aflicción.
Las pruebas suelen convertirse en invitaciones a una conversación íntima con lo Divino, más que en simples ocasiones de sufrimiento.
▪︎ Shaykh Ibn ʿAṭāʾ Allāh al-Iskandarī, que Allah santifique su secreto, dijo:
«Si Él te coloca en la aflicción, sabe que desea escuchar tu voz invocándolo.»
Del mismo modo, el recuerdo no está reservado únicamente para los momentos de necesidad. Allah también ama que Su siervo Lo recuerde en tiempos de facilidad, felicidad, prosperidad y tranquilidad.
▪︎ La gratitud es, en sí misma, una forma de recuerdo, y el Corán declara:
«Recordadme, y Yo os recordaré.» (Corán 2:152)
Por ello, el creyente recuerda a Allah tanto en la expansión como en la estrechez, reconociendo que todo estado procede de Él y que todo retorna finalmente a Él.
El recuerdo amado por Allah se extiende más allá de los actos formales de adoración y alcanza los ritmos ordinarios de la vida cotidiana. Ya sea entre la familia, los compañeros de trabajo, los vecinos o los desconocidos, el corazón permanece interiormente atento a su Señor.
El verdadero siervo no abandona el recuerdo en medio de las distracciones de la sociedad, sino que lo lleva silenciosamente en su interior mientras se relaciona responsablemente con la creación.
▪︎ Shaykh al-Junayd al-Baghdādī, que Allah santifique su secreto, describió este estado espiritual diciendo:
«El gnóstico recuerda a Allah en todo estado, porque su corazón jamás está ausente de Él.»
La Sunnah del Profeta demuestra además que toda actividad humana lícita puede convertirse en un acto de adoración mediante el recuerdo.
Comer, beber, vestirse, viajar, entrar o salir del hogar, dormir, despertar e incluso la intimidad conyugal están acompañados de súplicas prescritas.
Así, los hábitos cotidianos se transforman en actos sagrados mediante el recuerdo consciente de Allah.
Asimismo, se anima al siervo a recordar a Allah durante la quietud de la noche, cuando las distracciones del mundo disminuyen y los corazones se vuelven más receptivos a la intimidad divina.
▪︎ Shaykh ʿAbd al-Qādir al-Jīlānī, que Allah santifique su secreto, dijo:
«Si buscas la cercanía de Él, recuérdalo en la oscuridad de la noche, cuando las almas están veladas y los corazones quedan desvelados.»
El recuerdo es igualmente amado tanto si uno goza de salud como si está enfermo, tanto si es rico como pobre, tanto si permanece en su hogar como si está de viaje. Toda circunstancia se convierte en una oportunidad para renovar la conciencia de Allah.
Incluso las bendiciones mundanas se convierten en pruebas espirituales, pues la prosperidad puede velar al negligente, mientras aumenta el recuerdo en quien es agradecido.
Del mismo modo, la privación puede endurecer el corazón o acercarlo más a su Señor mediante una dependencia sincera.
Allah ama que Sus siervos Lo recuerden en Sus casas —las mezquitas—, así como en la intimidad de sus propios hogares, en el retiro, durante la postración y en la reflexión silenciosa.
Ama el recuerdo realizado individualmente y en comunidad, en voz alta y en silencio, con la lengua y con el corazón.
El rosario (misbaḥah) puede ayudar al adorador, pero el recuerdo más elevado es aquel que queda firmemente establecido en el corazón.
Entre las mayores formas de recuerdo se encuentra la recitación del Noble Corán, pues es la propia Palabra de Allah, junto con la abundancia de oraciones y bendiciones (ṣalawāt) sobre Su amado Mensajero ﷺ, por medio de quien la humanidad aprendió el camino del recuerdo divino.
▪︎ Shaykh Bahāʾ al-Dīn Naqshband, que Allah santifique su secreto, expresó la amplitud de este camino diciendo:
«Nuestro camino es el recuerdo: silencioso y vocal, interior y exterior, con cada aliento, hasta que solo permanezca Aquel que es Recordado.»
La culminación del camino espiritual no consiste simplemente en practicar el dhikr con frecuencia, sino en la transformación del ser humano entero en un recipiente del recuerdo.
En ese estado, el recuerdo deja de ser una práctica intermitente para convertirse en la condición permanente del corazón.
El siervo vive en una conciencia continua de Allah, hasta que cada pensamiento, cada acción, cada aliento y cada instante dan testimonio de Él.
Este es uno de los signos más profundos de que Allah ha concedido Su amor a Su siervo, pues Aquel que es recordado fue quien primero recordó a Su siervo con misericordia, guía y cercanía.
Y Allah sabe más.
■ Enseñanzas del Corazón.