No preguntes dónde está el camino… el camino camina hacia ti.
No pidas una señal, pues la señal nace bajo tus pies con cada paso.
Camina, aunque no veas más que niebla;
porque incluso la niebla es sierva de Dios:
no te permitirá pasar hasta asegurarse de que has llegado con un corazón ardiendo de anhelo, y no con unos ojos que buscan una certeza ya hecha.
— Yalal ad-Din Rumi