¿Qué es el Dhakūriyat y por qué se siente como la conexión Wi-Fi del corazón con Allah ﷻ?
La primera y más fascinante estación del camino sufí es Dhakūriyat, que en palabras simples significa el conocimiento y la práctica del recuerdo de los Nombres de Allah con todo tu ser.
Es la etapa de activación de tu sistema espiritual, donde tus dispositivos interiores —el corazón, el alma, el yo, los lataif (centros sutiles) y todos esos misteriosos “routers” internos— comienzan a conectarse con la Red Divina.
Ahora bien, antes de dejarnos impresionar por la terminología, admitamos algo: muchas personas hablan del Dhikr (el recuerdo de Allah), pero no todas saben realmente cómo hacerlo. Algunos solo lo practican con la lengua, mientras el corazón sigue dormido, cargando… o en “modo avión”.
Los verdaderos sufíes, en cambio, son como aquellos que han actualizado su conexión espiritual a fibra óptica total: hacen Dhikr con la lengua, el corazón, el alma… con todo su ser. Todo su sistema interior empieza a pronunciar Allāh, Allāh, Allāh en armonía.
Y es entonces cuando comienza la barakah (la bendición).
Aquí es donde la cosa se vuelve realmente interesante. Hay un famoso versículo en el Corán donde Allah ﷻ dice:
> ❝Recordadme, y Yo os recordaré; y no rechacéis la verdad.❞
(Sura Al-Baqarah, 2:152)
فَاذْكُرُونِي أَذْكُرْكُمْ وَاشْكُرُوا لِي وَلَا تَكْفُرُونِ
La mayoría de las traducciones dicen: “Sed agradecidos conmigo”, pero los maestros sufíes (Shuyūkh) señalan algo más profundo.
La palabra washkurū lī —dicen— no proviene aquí del árabe shukr (gratitud), sino del suryānī (arameo), la lengua primordial, la “lengua de Dios”.
En suryānī, mashkūr significa amigo.
De modo que el significado oculto se vuelve tan hermoso que el corazón salta de alegría:
> “Si quieres ser Mi amigo, recuérdame, y Yo te recordaré, y seremos amigos.
Pero no niegues esta verdad: no es un simple recuerdo.”
¡SubḥānAllāh! ¿No es enternecedor?
Allah mismo está diciendo, en esencia:
> “Menciona Mi Nombre y Yo mencionaré el tuyo. ¡Seamos amigos!”
Una oferta de amistad divina que ningún corazón debería rechazar.
Y hay una reflexión encantadora: todas las religiones —el hinduismo, el sijismo, el cristianismo, el judaísmo, el budismo…— comparten este mismo hilo de oro: el recuerdo.
Los hindúes lo llaman simran, los sijs jaap, y los musulmanes dhikr.
Cada uno, en su lenguaje, está diciendo: “¡Oh Dios, recuérdame!”
Es como el gran chat universal del amor divino, donde todos están “etiquetando” a Allah en sus corazones.
Pero —y este es el gran pero— no todo recuerdo es igual.
Si tu Dhikr se queda solo en los labios, es como enviar un mensaje sin activar los datos: no llega.
Primero hay que activar el corazón.
Ahí comienza verdaderamente el Dhakūriyat: cuando tu corazón late con el Nombre de Allah (Allāh Hū), respira con Su recuerdo y brilla con Su Luz.
Con la práctica, cada aspecto de tu ser —el nafs (yo inferior), el rūḥ (espíritu), el anā (yo superior) y todos los centros sutiles— se unen en una sola sinfonía.
Tu sistema espiritual entero realiza Dhikr sincronizado, como una orquesta sufí perfectamente armonizada.
Y entonces Allah dice:
> “Ahora sí Me estás recordando, y Yo te estoy recordando a ti.”
Así que, mis queridos lectores, Dhakūriyat no es solo una etapa:
es un viaje de enamoramiento profundo con Allah ﷻ, hasta que incluso tu corazón recita Su Nombre con cada latido.
Y lo más hermoso es que Allah responde.
Es como si tu corazón dijera:
> “Yā Allāh”,
y Allah contestara:
“Sí, Mi amigo, te escucho.”
Por eso, cuando te sientes a hacer Dhikr, sonríe, respira en paz e imagina que tu corazón se ilumina como una señal Wi-Fi que vuelve a conectarse después de años de desconexión.
Porque en ese instante, no solo tú recuerdas a Allah —es Allah ﷻ quien te está recordando a ti.
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلَىٰ مُحَمَّدٍ وَّعَلَىٰ اٰلِ مُحَمَّدٍ
— FJ, 3.11.25 ✨