"Estando junto a mi maestro, se acercó un hombre occidental y le dijo: - He visto que ustedes se inclinan y se postran ante Dios. Yo no creo en Dios, ¿ante quién debería inclinarme? – A lo que mi maestro contestó: - Si no crees en Dios, inclínate ante tus padres y tus mayores, que te dieron su amor y pasaron las noches en vela cuidando de ti. Si no quieres inclinarte ante ellos, hazlo ante el maestro que te dirige hacia el buen camino. Si esto tampoco te complace, inclínate ante el huérfano y la viuda, ante el mendigo y el enfermo. Póstrate ante la compasión, la bondad, el amor, la caridad y la fe. Inclínate también ante tu enemigo, que te obliga a ser mejor persona. Pero si tampoco quieres inclinarte ante ellos, al menos empieza por dejar de postrarte ante ti mismo."
Extracto del libro: 99 cuentos y enseñanzas sufíes. Editorial Almuzara.