¿Por qué existen las cadenas espirituales (silsilay)?
Cada silsilah (orden o linaje espiritual) posee sus propias realidades internas (bāṭin).
Y la realidad interior (bāṭin) de cada silsilah es distinta de la de los demás.
Por eso los mapas de los reinos — ‘Ālam al-Malakūt (el reino angélico) y ‘Ālam al-Jabarūt (el reino del poder divino) — aparecen diferentes para cada uno.
Y por esa misma razón, los laṭā’if (centros sutiles espirituales) se despiertan de manera distinta en cada silsilah; algunas órdenes los trabajan, otras no.
Y es por eso también que el desvelamiento espiritual (kashf) de cada persona es diferente.
El Shaykh Ahmad Sirhindī (Mujaddid Alf-e-Thānī) fue un maestro en esta materia. A él le fueron mostradas las realidades internas (bāṭin) de todas las cadenas espirituales. Por eso, tras examinar la dimensión interior de las enseñanzas de Ibn ‘Arabī, pudo dar una respuesta y una corrección precisa a ciertos aspectos de ellas.
Cada silsilah busca el Secreto Divino (sirr) dentro de su propio sistema; desde allí llegan a conocer la Realidad (al-Ḥaqīqah).
Pero el Profeta ﷺ no busca la Haqīqah dentro de sí mismo diciendo “este es mi estado interior” o “este es mi bāṭin”.
El Corán y el Profeta ﷺ no tienen un bāṭin oculto en el sentido en que a veces los sufíes hablan de significados internos que difieren de lo externo.
Su verdad es la Realidad manifiesta (al-Ḥaqīqah) misma: es externa, clara y abierta, no está escondida dentro de capas como a menudo describen los sufíes.
En resumen:
Todas las ṭarīqas miran hacia adentro, buscando secretos y niveles de significado.
El Profeta ﷺ y el Corán son la Verdad radiante y abierta: nada está oculto; lo que ves y escuchas es, en sí mismo, la Haqīqah.
— Muhammad Farhan Jamil, 17.11.25