[...] El dependiente envuelve el azúcar o las medicinas en un papel. Pero la cantidad de azúcar de que dispone, no es la que pone en el papel. Las reservas de azúcar y de medicinas son inmensas. ¿Cómo podrían contenerse en un papel?
[...] Si vas a la tienda, el dependiente ve cuánto dinero llevas y, aunque tenga mucho azúcar, te servirá en función del dinero que tengas. El dinero, en este caso, es la voluntad espiritual y la fe. Las palabras descienden en la medida de la voluntad espiritual y de la fe. Cuando vas por azúcar, también se mira el tamaño de la bolsa. Se pesa tu azúcar, de acuerdo con la capacidad de tu bolsa: una medida, quizás dos. Pero si llegas a la tienda con una fila de camellos y muchas bolsas, será precisa gran cantidad de gente para pesar y cargar todo el azúcar.
Con las personas sucede algo similar. Hay hombres a los que los océanos no les bastan y a otros, unas gotas son suficientes. Para estos, incluso, mayor cantidad que unas pocas gotas podría resultar nocivo. Esto no es aplicable solo al mundo espiritual, a la ciencia o a la sabiduría. Ha de aplicarse a todas las cosas. La riqueza, el oro, las minas, son ilimitadas e infinitas, pero han de llegar a la persona de acuerdo con sus posibilidades, de otra manera podría no soportarlo y volverse loca.
Personas como Majnún*, Fahrad* y algunos otros amantes, ¿acaso no se retiraron al desierto o a las montañas por el amor de una mujer, debido a que su pasión era superior a sus fuerzas?
Cuando el Faraón obtuvo la corona y sus riquezas ¿acaso no se creyó Dios? «No hay cosas cuyos tesoros no estén en Nuestra casa». No hay bien ni mal del que no podamos disponer. Pero se nos concede en la medida de nuestra capacidad y conveniencia.
* Majnún perdió la razón por el amor de Layla.
* Fahrad, enamorado de Shirin –esposa de Kosroes»»– recorrió los montes y los valles inundándolos con sus lamentos de amor.
Fihi ma fihi 7
(Fragmento)
Jalaluddin Rumi
Editorial Sufí