El propio médico


“Tú eres el médico de nuestro orgullo y vanidad.”

— Rumi

Pasamos gran parte de la vida
intentando arreglar cosas.
Nuestra situación.
Nuestra imagen.
Nuestra reputación.
Nuestros problemas.

Pero Rumi señala una enfermedad más profunda.
El orgullo.
La necesidad constante de tener razón.

De ser admirados.
De ocupar el centro de la escena.
Y dice algo sorprendente:
el remedio no es el castigo.
No es la disciplina.
No es la vergüenza.
Es el amor.

Porque cuando el amor entra de verdad,
el ego comienza a perder importancia.

Dejamos de preguntarnos:
“¿Qué obtengo yo?”
Y comenzamos a preguntar:
“¿Qué puedo ofrecer?”

Quizá esa sea una de las formas más silenciosas
de la curación.

Mevlana Rumi