Oh, remedio de los desamparados!
¡Oh, Señor de los cansados!
Oh Tú,
refugio de quienes esperan
cuando la espera ya se ha agotado.
Te pedimos —
a Ti que escuchas incluso
a quienes han perdido la fe.
Destruye aquello que nos cansa y nos consume.
Haznos olvidar lo que nos entristece
y lo que ha roto nuestro corazón.
¡Oh, Aquel que concede sin medida lo que desea!
¡Bendito más allá de todo límite!
Que esas bellezas también alcancen a quienes bendicen Tu Nombre.
Amín
Que vuestra bendita jornada sea colmada de luz.