¡Oh corazón!
El camino es largo, la meta es la complacencia divina.
Levántate, prepara tu alforja.
Que en ella haya sinceridad (ikhlás),
y también fidelidad (vefá).
No hagas ruido. Espera.
Di: “Ya nasib” (¡Oh destino concedido!),
y déjalo en manos de tu Señor…
— Mevlânâ Yalal ad-Din Rumi
(que su secreto sea santificado)