El sabor de la sabiduría no viene de las palabras.
El pensamiento racional no puede llegar a gustar ese sabor, a pesar
de que el sabor de la sabiduría sea un sabor mental.
Se requiere una luz en la mente, que llega hasta el corazón, que no
puede conseguirse con razonamientos y palabras.
La lógica y las palabras pueden conducirnos hasta el borde mismo
del abismo de la luz, pero es sólo la luz la que debe tragarnos.
El camino hacia la experiencia plena de la dimensión absoluta del
existir, recorre un buen tramo con razonamientos y palabras, y luego
tiene que adentrarse por unos campos vírgenes, en los que las palabras
y los argumentos no pueden entrar.
Para penetrar en esos campos sin caminos, la mente y el corazón
deben ser uno, guiados sólo por la luz del abismo que guía desde den
tro, y brilla desde dentro y desde fuera.
El gran milagro de los sabios es su testimonio, sus palabras, no sus
actos paranormales.
Sus palabras de luz sólo se comprenden desde la luz.
La sabiduría de Rumi
(Mathnawi I - Cantos de Eternidad)
María Corbi