La Libertad del Perdón
Llega un momento
en que comprendes que aferrarte
no protege tu corazón...
solo lo mantiene encadenado.
El perdón no trata de olvidar,
ni de justificar lo que se hizo.
Se trata de liberarte
de la prisión del dolor.
Cuando perdonas,
devuelves el poder a tu propia alma.
Te elevas, más ligero que la herida,
más fuerte que el daño,
y más suave que la tormenta que te quebró.
Y cuando perdonas de verdad,
la fragancia del Cielo rodea tu corazón.
Los ángeles escriben tu nombre entre los misericordiosos,
y la luz de Dios desciende sobre ti...
lavando la tristeza, el orgullo y la venganza.
Porque en el acto de perdonar,
haces lo que solo lo Divino puede hacer...
reflejas Su misericordia
y te conviertes en un espejo de Su amor.
Una reflexión de Farhan Rashid