Es Nuestra Alma un Computador Divino Incorporado?


■ ¿Es Nuestra Alma un Computador Divino Incorporado?

Tú y yo sabemos cuánto amamos nuestros dispositivos, ¿verdad? Nuestros teléfonos, laptops, tablets… todos llenos de aplicaciones, procesadores y datos que mantienen nuestra vida en marcha.
Pero, ¿y si te dijera que ya tienes dentro de ti un “dispositivo divino”?
Un computador tan avanzado que ningún genio de Silicon Valley podría recrearlo jamás.

Sí, querido lector, ese “dispositivo” es tu Ruh (Alma) — tu procesador celestial incorporado, tu disco duro espiritual, tu placa madre divina conectada directamente con el Centro de Comando de Allah ﷻ.

Imagina esto:

Te despiertas una mañana, abres los ojos, y tu cerebro —llamémoslo el hardware— comienza a funcionar solo porque tu Ruh, el software, presionó el botón de encendido.
Sin esa señal, no hay despertar, ni desayuno, ni redes sociales, ni quejas sobre el tráfico… nada.

Cada estado de ánimo, pensamiento o emoción que sientes es como una notificación enviada por tu Ruh.

A veces dice:

> “¡Energía baja, modo suspensión necesario!”



Otras:

> “¡Bebe agua, la batería se sobrecalienta!”



Y en ocasiones:

> “¡Sé feliz, Allah acaba de regalarte una nueva bendición hoy!”



¿Y no te parece eso un sistema operativo divino?

Pero la realidad es aún más profunda: este Computador del Ruh no solo opera tu cuerpo, también guarda los códigos secretos del Conocimiento Divino (ʿIlm al-Asma) —el mismo software sagrado que fue instalado por primera vez en Hazrat Adam عليه السلام, cuando Allah ﷻ dijo:

> “Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas.”
(Surah Al-Baqarah, 2:31)



Cuando los ángeles cuestionaron a Allah sobre por qué colocaba un ser humano en la tierra, ellos no conocían esta función oculta.
Allah les mostró: “Vosotros, Mis ángeles, tenéis la versión básica, pero Adán recibe la actualización completa — el Paquete de Conocimiento Divino 1.0.”

¡SubhanAllah!
Ni siquiera los ángeles tenían ese programa instalado.
Solo podían ejecutar las tareas que se les asignaban: adorar, glorificar y obedecer.
Pero Adán عليه السلام recibió algo más: el Código de Acceso a los Atributos Divinos, ¡el inicio de sesión del Administrador!

Y ahora llega la pregunta del millón:

Si somos los hijos de Adán عليه السلام, ¿acaso no tenemos también acceso a ese sistema divino dentro de nosotros?
¿O hemos olvidado la contraseña?

Piénsalo: cada Profeta, cada Wali Allah, cada alma despierta espiritualmente… simplemente recordaron cómo iniciar sesión.
No instalaron nada nuevo; desbloquearon lo que ya estaba dentro.

Por eso nuestros Murshids (guías espirituales) siempre dicen: “Ve hacia tu interior.”
Porque en lo profundo, tu Ruh está susurrando instrucciones divinas a cada momento.
El problema es que tenemos las notificaciones espirituales en silencio.
Demasias “aplicaciones mundanas” ejecutándose en segundo plano: ego, codicia, envidia… y el eterno desplazamiento en redes.

¿Y sabes qué ocurre cuando la “conexión Wi-Fi del alma” se debilita por el pecado o la negligencia?
Empezamos a quedarnos en búfer — la vida se traba, todo parece confuso.
Pero cuando vuelves a conectarte mediante el Dhikr (Recuerdo de Allah) y el Salawat (bendiciones al Profeta ﷺ), ¡las actualizaciones comienzan a descargarse otra vez!
Tu sistema se vuelve fresco, fluido y liviano.

Así que la próxima vez que te sientas decaído o desconectado, no corras a buscar en Google “cómo mejorar mi estado de ánimo”.
Mejor revisa tu conexión interna.
Abre tu configuración espiritual, haz clic en “Restaurar Estado Original (Fitrah)”, y actualiza tu alma con Dhikr Allah.

Recuerda:
Allah no nos creó como simples humanos; nos creó como Sus Jalifah (representantes) y guardianes del Conocimiento Divino.
No somos criaturas ordinarias vagando sin rumbo; somos computadores vivos, impulsados por el Ruh, codificados por Allah ﷻ, y guiados por Sus Profetas.

Y si alguna vez dudas de tu valor, recuerda esta “broma celestial”:

> Ni siquiera los ángeles pudieron acceder a lo que hay dentro de ti — ¡ellos no tenían la contraseña!



Así que quizás… ha llegado el momento de dejar de actuar como dispositivos obsoletos y empezar a actualizar nuestros corazones con el recuerdo divino.

Porque la batería del alma nunca muere realmente; solo necesita recargarse con la Luz del Lā ilāha illa Allah.

اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلَىٰ مُحَمَّدٍ وَّعَلَىٰ اٰلِ مُحَمَّدٍ
● FJ 13.11.25 ✨