Es obvio que tu apariencia externa es una imagen de tu interior.
Partiendo de tu apariencia, puede comprenderse tu interior. Lo que se manifiesta a los ojos, es visible gracias a su consistencia. Por eso, el aliento no puede apreciarse en tiempo cálido, pero con el frío se hace visible gracias a su densidad».
Fihi ma fihi, 61
Jalaluddin Rumi
Editorial sufí