El sol está tan lleno de gracia que moriría ante el murciélago, pero le es imposible morir. Por eso, le dijo: «¡Oh murciélago! Mi gracia reviste todas las cosas. Quiero darte una prueba de mi bondad. Muere, ya que tu muerte es posible, para gozar de la luz de mi Majestad, para escapar de la naturaleza del murciélago y transformarte en el ave Anqa del Qaf *, junto a la divinidad».
* El Anqa(árabe): es un pájaro mítico, anida en la montaña Qaf, que rodea la Tierra.
Fihi ma fihi, 6
(fragmento)
Jalaluddin Rumi
Editorial Sufí